Política de troll
Existe un clima de discusión muy fructífero y sutil en este blog, que algunas veces ocupa cientos de comentarios en tópicos específicos y complejos como el de las interpretaciones legales de la Convención Europea de Derechos Humanos bajo un escenario de intervenciones telefónicas. Le doy un valor muy alto a ese tipo de discusión abierta y honesta.
Desafortunadamente, también he aprendido que hay individuos motivados por el sabotaje a las discusiones y el dirigir toda la atención hacia ellos mismos al provocar aquí a otros invitados o a mí mismo. Mientras este tipo de individuo se adapta mal a mi imagen ideal del filósofo humano hambriento por el intercambio de ideas, parte del encanto de la humanidad es que todas las personas son diferentes, y son motivadas por diversas cosas y aspectos de la vida. Nada es correcto o erróneo, simplemente existe una variación natural.
Sin embargo, este es mi blog y mi servidor. Invito a las personas a ser invitados aquí para discutir ideas, conceptos y aspectos de las políticas de la información. Ese es el tema de la fiesta. Cuando la gente es invitada a mi servidor, espero que la gente se comporte como invitados a mi casa. Facilito un intercambio de ideas fructífero con grandes dosis de hospitalidad. Sin embargo, también espero que los invitados honren esa hospitalidad.
A la gente que es ruda con los otros invitados de la fiesta, o conmigo personalmente, se les señalará este hecho y se les pedirá una vez que sean amistosos. Si continúan violando mi hospitalidad, les mostraré el camino hacia la salida para que no arruinen la fiesta y la discusión para los otros invitados.
A cerca de una docena de varios miles de contribuyentes a las discusiones les hemos tenido que mostrar la salida. En este proceso, sus comentarios a veces han tenido que ser editados completamente o en parte para remover difamaciones. Creo que esto es triste y desafortunado.
Esto no significa que el estar en desacuerdo sea malo. ¡Todo lo contrario! Oponerse a una opinión teniendo bases para ello estimula la discusión y el desarrollo de unas políticas de información sensibles y sustentables. Pero el estar en desacuerdo de rudamente es otro asunto. La palabra clave es “rudamente”, no “desacuerdo”.
Bienvenidos a la fiesta. Disfruten las discusiones. Sean amistosos, ganen un nuevo entendimiento de temas complejos, y diviértanse.












































